AVE FÉNIX

2007—actual

La pintura que renace de su propia materia.

En Ave Fénix, Antonio Camba lleva la investigación pictórica hasta su condición más elemental: la pintura como materia capaz de constituir por sí misma el hecho artístico. Color, gesto, acumulación y superficie no actúan como recursos para representar otra realidad, sino como realidad propia de la obra.

Los palitos, fragmentos de lienzo, cintas, tapas y otros elementos empleados durante el proceso, impregnados por la acción de pintar, dejan de ser instrumentos o residuos para adquirir autonomía como piezas. En el contexto de la expansión de la imagen digital y de la proclamada muerte de la pintura, Ave Fénix afirma su vigencia desde aquello que le es irreductible: su presencia física y su capacidad de generar nuevas formas desde su propia materia.